TEMA: la situación de Honduras en perspectiva.....
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y #..7……?
Zelaya: el santo derrocado
Por: Pablo Avelino Tarso
Con este titulo al presente articulo de la serie, queremos retomar el tema de la crisis en Honduras, abandonado temporalmente por la falta de hechos importantes que hubieren causado un cambio en el rumbo de los acontecimientos.
Los simpatizantes e incondicionales del depuesto presidente de Honduras, alzan sus voces indignadas ante lo que califican casi como un sacrilegio al hecho de deponer a un presidente bueno, sacrificado por su pueblo y el que ha hecho su mejor esfuerzo por revertir las condiciones de pobreza que abaten a su pueblo.
No ha faltado quien asegura que con el golpe que derroco a Zelaya, se hizo un gran daño al país porque se detuvo el proceso revolucionario iniciado por él, cuyo principal objetivo lo constituía, según lo manifestado por el mismo Zelaya, el abatimiento a la pobreza en el pais.
Haciendo un poco de historia en el desempeño de Zelaya como presidente, desde su elección en 2006, la cual ganó frente al candidato del partido de Unificación Democrática, Matias Funes, quien diría de él, que: “su cabeza es una maraña ideológica en la cual se vale todo” ( o algo muy parecido).
Los sucesos posteriores pusieron de manifiesto la confusión político-ideológica de Zelaya al coquetear con los lideres de los extremos políticos del continente, pues mientras coqueteaba con el presidente Bush, se abrazaba con Hugo Chavez y gritaba con él, consignas anti-estadounidenses,
El ingreso de Honduras en ALBA (Alternativa Bolivariana para las Américas), la cual fue promovida por Zelaya, como consecuencia de su giro ideológico al socialismo de Chavez, fue la gota que derramó el vaso de la paciencia de un gran sector conservador y aun de una minoría liberal de la sociedad hondureña y aun con la oposición del partido que lo llevó al poder, concretó su plan de alianza con el grupo de naciones lideradas por Chavez, faltando así, a sus promesas de campaña, de afianzar los vínculos con los Estados Unidos.
La pugna de Zelaya con los otros poderes del estado hondureño, originada por los deseos del Presidente de modificar la Constitución de la República para facilitar la reelección presidencial, siguiendo el modelo chavista en Venezuela, el del Orteguismo en Nicaragua, el del Moralismo en Bolivia, etc. y a pesar de la reiteradas advertencias de los otros poderes del estado, el presidente, valiéndose de argucias y prácticas burdas, persistió en su objetivo de llevar adelante una prohibida “consulta popular” para reelegirse primero y luego perpetuarse en el poder, al estilo de Hugo Chavez en Venezuela.
Lo sucedido en Honduras el 28 de Junio pasado, fue la culminación de una serie de hechos que reclamaban la reacción de parte de aquellos sectores opuestos, no solo a los intentos reeleccionistas de Zelaya, sino, mas importante aun, a la integración del país a un ensayo ideológico del controversial líder venezolano, quien reclama legalidad en sus actos de gobierno y acusa de ilegalidad y traición a los actos de sus opositores.
Sin embargo, y pese a la acusaciones y pruebas de delitos a Manuel Zelaya, y que la reacción de los poderes legislativo y judicial de la república es entendible, dadas las circunstancias imperantes en el país, insistimos en que la forma en que la destitución del presidente fue realizada fue totalmente equivocada y los ejecutores del golpe no anticiparon la severidad de las sanciones internacionales, ni la solidaridad que los gobiernos del mundo han mostrado con el depuesto presidente.
A Zelaya debió habérsele enjuiciado por sus actos, cuando aun era presidente y no separarlo del cargo en la forma en que se realizo, eso es inadmisible para los pueblos del mundo que creen que actos como este violentan los sistemas democráticos y crean antecedentes funestos que generan inseguridad en los gobiernos legítimamente constituidos.
El depuesto presidente de Honduras está confundido en cuanto al apoyo internacional que recibe, el cual, mas correctamente interpretado, es repudio al gobierno de facto de Honduras, lo cual es totalmente comprensible y merece apoyo, sin embargo ese repudio al gobierno de Micheletti, no significa en esencia, apoyo a Manuel Zelaya y a sus ambiciones de retorno al poder; mas que todo es apoyo al retorno de la legalidad y la democracia en Honduras, a través del retorno de una figura presidencial separado de su cargo por la fuerza.
Manuel Zelaya, no alcanza a comprender ese fenómeno y su falta de entendimiento en este y en otros temas, no le permite adoptar una actitud inteligente y sus actos son guiados por un impulso megalómano que le hace creer que él es el héroe, “el tipo de la película” y merecedor de todas las consideraciones y honores, actitud estimulada por los propulsores de la teoría del “nuevo socialismo” o “Socialismo del Siglo XXI”.
La OEA, y los gobiernos latinoamericanos han manejado el tema en forma por demás equivocada y falta de seriedad, al no hacer la separación clara entre los dos temas y su posición en ambos: 1) Separación por la fuerza de un presidente legítimamente electo y condena al grupo que ejecutó ese acto, y 2) Apoyo a la figura presidencial representada en esta caso por un señor que se llama Juan Manuel Zelaya.
La claridad en la posición de los gobiernos de la región y sobre todo de la OEA en estos dos temas tan relacionados, pero también tan diferenciados, daría al señor Zelaya, si así lo quiere entender, la visión justa de lo que debería ser su actitud y actuación, y allanaría el camino para una solución negociada del conflicto, la que, en estos momentos mas parece “forzada”, al menos para el gobierno de facto de Honduras.
También creemos, y lo hemos dicho desde el principio de la crisis, que la OEA ha adoptado una posición por demás parcializada y eso ha constituido un ejemplo a seguir por muchos de los gobiernos de la región latinoamericana, al ignorar las demandas de un gran sector de la sociedad hondureña ( la gran mayoría, según el gobierno actual) de volver a la legalidad y revertir las acciones que el Sr. Zelaya realizó durante su gestión y que intentaron poner al país en la orbita de los países alineados al Chavismo, y adoptar un sistema de gobierno igual o parecido al de Venezuela, en donde, según palabras de José Luis Farías líder opositor de Venezuela. "Son de muchísimo más bulto las violaciones a la Constitución que hace Chávez que las que hizo el propio Zelaya".
Los Angeles, California Agosto 20, 2009
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