TEMA: la situación de Honduras en perspectiva.....
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y #..6……?
dos pasitos para adelante y otros tantos para atrás……
Por: Pablo Avelino Tarso
Continuando con nuestra tarea de emborronar paginas y abusando de la paciencia de quienes nos hacen el favor de leer nuestros comentarios y análisis sobre la situación hondureña, retomaremos el tema con este titulo que nos recuerda la canción de la burrita que no quería caminar, como una analogía de lo ocurrido ayer en Honduras, con la auto denominada “entrada simbólica” y retirada inmediata del presidente Zelaya al territorio nacional de Honduras.
Si no fuera porque el tema es por demás serio y delicado para el pueblo de Honduras, podríamos calificar lo escenificado por Manuel Zelaya, ayer, como un acto mas del sainete que esta haciendo vivir a su pueblo ( de ahí el jocoso titulo de este articulo), con el cual pone una vez mas de manifiesto su falta de seriedad, motivada la a vez por su falta de madurez y capacidad, al hacer lo que a cualquier individuo, con el mas elemental sentido de responsabilidad, le parecería descabellado, como lo es poner en juego los ánimos de confrontación de una población ya polarizada y lista para el enfrentamiento.
Entendemos el empeño de Zelaya de volver a la presidencia de su país a como dé lugar, como un sentimiento megalómano de no dar su brazo a torcer y hacer prevalecer su derecho ( que a fuerza de decir la verdad, sí lo tiene) a toda costa, aun pagando el precio de derramamiento de sangre, que todos sabemos ocurriría, si lograra entrar en esta forma al territorio de Honduras.
Las criticas a Zelaya por este gesto inmaduro, inútil y peligroso, aun de aliados en su lucha, no se han hecho esperar, la misma Secretaria Clinton calificó el intento del derrocado presidente como “imprudente”, que en leguaje no diplomático querría decir “tonto”; el presidente Arias, el flamante mediador que no ha mediado en nada, también ha manifestado opiniones desaprobatorias a la aventura de Manuel Zelaya al decir “No es la mejor forma de alcanzar la reconciliación del pueblo hondureño”.
Sin embargo, y a pesar de las criticas de la comunidad internacional, a su intento de volver al país en esta forma, al señor Zelaya parece no “caerle el veinte” (dicho popular que los hispanos de los Estados Unidos usan para definir a alguien que no entiende algo, a pesar de ser evidente) y y continua empecinado en su empeño de entrar a Honduras a toda costa y hoy parece haberse asentado en un campamento en el punto fronterizo con Nicaragua, en espera de su familia, y de partidarios que pudieran acompañarlo en otra entrada “simbólica^” al territorio nacional. Lo único que demuestra Zelaya con estas maniobras sin sentido, es su total indiferencia al peligro en que está poniendo a la gente que aun, honestamente, cree en él, y su total irresponsabilidad al buscar una solución forzada a un conflicto que debería de ser negociado, con reglas claras para el dialogo y con partes comprometidas con el regreso de la democracia de su país.
Obviamente para que un diálogo y negociación de esta naturaleza se realice, se necesita un árbitro o mediador fuerte y con disciplina, que tenga no solamente la imagen de líder justo y experimentado ( esto lo tiene Oscar Arias) sino también enérgico y disciplinado, enfocado en encarar un problema no solo con justicia, sino también con seriedad, disciplina y energía, capaz de imponer esas condiciones de dialogo y de negociación a las partes involucradas,
El presidente Oscar Arias, el mediador que no media, no ha podido dar la más mínima señal de liderazgo y autoridad, ya que ni siquiera ha podido implementar ni diseñar las reglas de una negociación difícil, y parece que ninguna de las dos partes le da ninguna importancia como mediador, y mucho menos le hacen caso, y lamentablemente da la impresión de estar hablando en el vacio ya que nadie escucha. ¿Como puede alguien pensar entonces, que habrá dialogo y negociación?; el Sr. Arias, igual que la OEA, se está desde ya, descalificando en su papel de mediador y pronto veremos su retiro como tal.
"He venido hasta aquí para analizar la estrategia a seguir”, dijo el Sr. Armando Laguna, embajador de Venezuela en Honduras, acompañando a Zelaya en su fallido intento de retorno, revelando con sus palabras la injerencia directa, diríase mejor, orquestación, del gobierno de Hugo Chávez en los acontecimientos protagonizados por Zelaya; otro de los acompañantes del presidente en esta “epopeya”, fue el actual ministro de relaciones exteriores también de Venezuela, Nicolás Maduro; ambos altos funcionarios del gobierno aliado de Zelaya, todos, Zelaya y acompañantes, fueron victimas de la frustración al ser testigos y protagonistas de los pobres y deprimentes resultados de la maniobra intentada por Zelaya.
La partes en pugna en el caso de Honduras, han roto la vida constitucional del país, y ambos, desde sus respectivas posiciones, están poniendo en peligro la vida democrática y pacifica de Honduras y lo están orillando a la violencia; el precedente del golpe es tremendamente peligroso para el resto de los países de la región y es preciso anular su efecto aleccionador para las democracias vecinas; la posición de Zelaya por otro lado, por demás terca y obcecada, alimentada o quizás exigida por sus aliados, está gestando el enfrentamiento sangriento en el país que dice amar al que juró proteger como presidente, ¿será que, como dice Joaquín Villalobos, el ex guerrillero de El Salvador ( desde su refugio en Europa), “Chávez necesita hondureños muertos".
Los Angeles, Julio 25, 2009
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